martes, 25 de septiembre de 2012

Tener una página web · Mucho antes de empezar

Hoy me he encontrado a una amiga en el trabajo. Hemos tenido cinco minutos de charla más o menos intrascendente y me comentaba que aunque en un principio, estaba pensando en montar una web para su negocio, había decidido no seguir adelante, estudiaba un curso y no disponía de tiempo. Había otras circunstancias personales, que la habían desanimado, me lo había insinuado mencionándolas casi de puntillas.


Mientras me lo contaba, yo asentía con la cabeza, mirándola a los ojos, pero en el fondo, sabía que se estaba equivocando, era ese tipo de mensaje inconsciente que te asalta sin permiso y que a modo de vocecilla sorda, te dice que no es la mejor elección.

Supongo que este sexto sentido, no es más que la voz de la experiencia, el recuerdo de muchos casos parecidos, de situaciones ajenas contadas y vividas y de la observación a lo largo del tiempo. No es más que una media de la realidad.

En un principio, quise convencerla, animarla, persuadirla con palabras, contarle casos de éxito y de fracaso, pero no era el momento, tuve la sensación que no deseaba entrar en ese nuevo mundo, un lugar desconocido para ella, que le asustaba, le intimidaba y que le hacía mirar hacia otro lado.

Seguía escuchándola mientras dibujaba mentalmente un esquema de como podría ser su espacio digital, por donde hubiera empezado, como le hubiera recomendado que empezara escribiendo en un insignificante blog, un sitio que funciona como hervidero de ideas y que con el tiempo, se convierte en algo tuyo, que transmite no sólo tu producto, también una parte de tí. Eso es precisamente lo que se iba a perder y también sus clientes. Estaba demasiado ocupada y no se daba cuenta, que una parte de su energía, sus mensajes, sus palabras, cuando se introducen en la red, con el paso del tiempo, vuelven amplificados y te transforman.

La imaginaba escribiéndo en el blog, contando sus experiencias, sus deseos, la veía borrando, reescribiendo, con las manos levantadas, inmóviles a un centímetro del teclado, a punto de escribir, con las pupilas perdidas en algunos pixeles de la pantalla. Sentía cuanta gente se perdería lo que ella tenía que contar.

Ella me miraba y en silencio esperaba que quizá rebatiera con argumentos técnicos, que la abrumara con jerga y parafernalia informática, pero yo sólo pensaba en los cinco minutos que hubiera tardado en crea su primer blog a golpe de ratón y adivinaba la cantidad de posibilidades, de nuevos caminos, de experiencias y de proyectos que estaba dejando pasar justo delante de ella.

Quiero tener una página web
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1 comentario:

  1. Me ha recordado a algo que me ha ocurrido hace poco con una amiga que ha decidido no acabar la carrera que estaba estudiando porque no se veía capaz. Por mucho que intentara convencerla no hubo manera de conseguirlo, porque por mucho que yo crea en ella no lo conseguirá hasta que no crea en ella misma.

    Un saludo!

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